Identidad de Mujer

“Si lo que quieres es ser una mujer fuerte, lo primero que tienes que hacer es vivir mucho”.

Nos la han vendido, nos han vendido la idea de la mujer actual como un estándar en muchos aspectos. O más que estándar como un cumplimiento de roles, sentencias y huecos que “debemos” llenar en nuestras vidas. Sin embargo; se han olvidado de enseñarnos a conocernos para lograr ser inteligentes emocionalmente para poder tener en nuestro desarrollo relaciones sanas que nos brindar paz y tranquilidad pero que sobre todo nos llenen de amor.

Y es que el problema no es nuestra liberación y la expresión de nuestros pensamientos; sino la forma en la que se supone que nos ve el mundo ahora: fuertes, desinhibidas, independientes, con un hombre a su disposición o simplemente sin necesitar de uno, libres, con un cuerpo de revista, siempre a la moda y luciendo espectaculares con una sonrisa en los labios. Sin embargo, cada mujer es única y diferente pero cuando tratamos de encajar en ese mismo patrón podemos dirigirnos al precipicio. 

Ahora el trabajo más difícil que tenemos es hallar nuestra identidad; esa que nos hace de verdad únicas, y muy valiosas. La pérdida de nuestra identidad no solo nos arrastra emocionalmente, sino que conlleva a la pérdida de identidad de hombre que ya no sabe cómo situarse frente a nosotras. Lo que lleva a un continuo encuentro y lucha de poder frente a él olvidando que funcionan mejor como complemento. 

Es un trabajo que probablemente nos haga luchar contra la corriente, que probablemente sea u choque de ideas propias pero que poco a poco va a dejar salir nuestro verdadero yo.

Quitarse las máscaras que año con año la vida nos va poniendo; algunas veces de tristeza, otras veces de euforia, enojo, ira, impotencia colaboran a que frente al espejo nuestros ojos pierdan de vista la imagen real.

La recompensa va a ser encontrar en nuestro interior la verdadera belleza que poseemos; desenredar esos pensamientos confusos que ocultan la esencia de nuestro ser individual pero armónico con nuestro entorno. 

Una mujer que está en armonía consigo misma que abraza su biología y estimula sus emociones de forma positiva, sin suprimirlas deja de verse como una carga y entonces puede llegar a desarrollar un entorno en donde no solo ella se sienta en plenitud sino ayudar a los que la rodean a alcanzar esa misma plenitud y liberarse de las máscaras. Una mujer que encuentra su identidad y acepta su cuerpo se libera de comparaciones y juicios sin sentido; deja de vivir de las apariencias y del que dirán para escuchar lo que ella desea para si misma y deja de ser conflicto. Aprende sobre todo a identificar sus defectos y verlos no como algo que la hace inferior sino como algo que le permitirá mejorar su persona.

Una mujer que aprende a amarse es capaz de darse en plenitud y dar amor sin restricciones; una mujer que aprende a amarse se permite ser amada. 

Texto inspirado en Mujeres inteligentes, relaciones saludables de Augusto Curi y en Armonía Espiritual de Pilar Obón.

Redactado por: C.D. Alejandra Cabrera y Psic. Rosa Isela Cerda Uc

Posted in: Alternativas entre mujeres, Emociones, Salud mental | Tags: , , , ,

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